E s hora de dismitificar el sexo de pago. Existen muchas razones por las cuales, tanto hombres como mujeres, se deciden a pagar por unas horas de caricias.
Compañía, satisfacción y una experiencia que puede convertirse en costumbre, es lo que los escorts proporcionan a algunas mujeres por un alto precio. La revista Fucsia publicó algunas confesiones de un escort masculino, sólo para mujeres:
Es Juan Pablo, el mismo que se dedica a satisfacer con su compañía a “mujeres de mente abierta, de muy alto nivel, que por su imagen no pueden tener relaciones esporádicas, y prefieren pagar por una buena compañía, con la que pueda disfrutar, sin comprometer su vida social, y a quien le pueda decir, ’si te he visto no me acuerdo‘, o sea, realmente se aplica esa frase por la condición clandestina, prohibida y fuera de lo normal de la cita”.
Su testimonio es el reflejo de una tribu urbana desinhibida, consumista y aparentemente feliz que, contrario al prejuicio, se encuentran con mujeres de vida sexual normal, ni ninfómanas, ni insatisfechas, ni solas, ni viudas viejas. Un mundo donde el amor tiene un precio, hombres y mujeres se destapan en sus encuentros eróticos sin alcanzar nunca el verdadero amor. Sin embargo, las mujeres parece que son más auténticas.
“Mientras los hombres se satisfacen en el engaño, las mujeres buscan una compañía. Y no es que estén solas”, comenta Juan Pablo. Quizás por ello, en la pareja de amantes, la mujer acepta la relación como un momento fugaz de placer, preferible, para ella, a la soledad.












